No solo de pan vive el hombre…

Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae

No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4,4)

Roma, 16 de diciembre de 2018

Muy estimada Dña. María del Perpetuo Socorro:

Cada año con la llegada de la Navidad algo sucede en nuestro corazón. Miramos a los demás con otros ojos, descubrimos necesidades donde antes no veíamos nada. Nos sentimos afortunados de tener una familia y de poder vivir con ella estas fiestas. Y, al mismo tiempo, nos acordamos de aquellos que no tienen nada y desearíamos hacer algo para ayudarles.

El Papa Francisco insiste mucho en esa necesidad: “Nos encontramos ante un escándalo mundial de casi mil millones de personas. Mil millones de personas que todavía sufren hambre hoy, no podemos mirar a otra parte, fingiendo que el problema no exista” (Mensaje para la campaña contra el hambre en el mundo, 9 de diciembre de 2013).

Todos podemos ayudar a erradicar esta terrible plaga del hambre en el mundo con nuestro granito de arena. En nuestras manos está salir al encuentro de los más necesitados, de nuestro prójimo, y compartir con ellos nuestro pan.

Pero los cristianos además estamos llamados a saciar también otro
tipo de hambre: la espiritual. Esta surge cuando el sufrimiento y la vida no tienen sentido, cuando las personas se sienten solas o no queridas, cuando falta amor. Esta hambre daña profundamente el alma y la vida del ser humano.

 

Ante este drama, tan frecuente en nuestros días, estoy convencido de que solo hay una solución profunda y definitiva: el amor de Dios, hecho hombre en Jesucristo. Él es quien nos enseña qué es el auténtico amor, y nos muestra que esta vida tiene un sentido. Nos acompaña y conforta en el sufrimiento y colma los anhelos más profundos del corazón humano.

Jesucristo, para realizar esta obra en el mundo, ha querido necesitar especialmente de los sacerdotes. Él nos consagra para saciar el hambre espiritual del mundo a través de la predicación de su Palabra y la entrega de su gracia en los sacramentos.

Por eso,  es tan importante cuidar de las nuevas vocaciones sacerdotales. Como rector del seminario Maria Mater Ecclesiae me veo en la necesidad de acudir a personas como usted en busca de ayuda. En este seminario pontificio tenemos ahora 95 seminaristas
diocesanos de todo el mundo, muchos de
diócesis muy pobres como Haití, India, Camerún,
Nigeria, Venezuela…

 

Allí no siempre pueden recibir una formación adecuada y sus obispos necesitan futuros formadores de sus seminarios de origen. Por eso, los envían aquí a terminar sus estudios.

Como usted puede imaginar, sostener a estos jóvenes durante sus años de formación cuesta mucho dinero, y sus familias y diócesis de origen, en su mayoría muy pobres, apenas pueden contribuir con el diez por ciento de los costes. Nuestros seminaristas están deseando salir al mundo a paliar el hambre espiritual y material de las personas. Pero antes deben formarse y ordenarse sacerdotes. Para lograrlo, acudo a usted. Le pido que, si está en su

 

 

 

 

 

 

Le ofrezco la oportunidad de apadrinar un seminarista con 10 € al mes. Es una forma muy concreta y sencilla para ayudar a llevar la Palabra y el Amor de Dios a muchas personas a través de estos futuros sacerdotes. Por nuestra parte, sepa que rezamos con frecuencia por las personas que nos ayudan y las llevamos en nuestro corazón. Y sepa, sobre todo, que Dios recompensará su generosidad.
Gracias de corazón. Suyo en Jesucristo,

 

P. Enrique Tapia, L.C.
Rector del Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae

 

 

 

 

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