Cómo vivimos la Navidad en el Seminario de Salamanca

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Le he escrito ya muchas cartas, pero nunca le he contado algo que casi nadie conoce y que es muy especial para mi: cómo vivimos la Navidad en el seminario de Salamanca.

Como sabe, somos una congregación religiosa y no pasamos las navidades en casa de nuestras familias, sino en el seminario. Pero, no crea, igualmente las vivimos en familia y también tenemos nuestras propias tradiciones.  Permítame contárselas:

Todo comienza cuando nuestros seminaristas, con mucha ilusión, preparan un gran belén que ocupa una habitación completa, la cual será un lugar especial de oración durante el Adviento y la Navidad. Entre visita y visita, los chicos ya van pensando en su carta a los Reyes Magos. 

Casi sin darnos cuenta, estamos sentados a la mesa para la cena de Nochebuena. Una cena que el rector prepara con esmero para una familia tan numerosa como la nuestra y en la que nos reunimos muchos miembros de la Congregación. Después de cenar, cantamos villancicos y comenzamos el reparto de los “santos patronos”: cada uno coge al azar la estampa de un santo en la que se destaca una virtud característica, la cual debemos practicar especialmente durante el año. Por eso, cuando la leemos en voz alta, todos nos damos cuenta de cómo la Providencia hace de las suyas dándonos a cada uno el santo y la virtud que más necesitamos.  

A medianoche llega el momento más esperado por cada uno de nosotros, pues celebramos, llenos de emoción, la misa del gallo. ¡Ha nacido el Salvador!

Con la alegría que nos trae el nacimiento de Cristo vivimos estas fiestas navideñas, despedimos agradecidos el año que pasa y acogemos esperanzados el que entra. El ambiente de celebración se extiende hasta la noche de Reyes en la que seis hermanos –disfrazados de Reyes Magos y pajes– se encargan de traer la ilusión a nuestra casa y entregan a los seminaristas uno de los regalos que pedían en sus cartas. También cantamos villancicos, contamos chistes y disfrutamos de vídeos con los momentos más simpáticos que hemos vivido durante el año. 

Así es nuestra Navidad. Como puede ver, es humilde pero llena de alegría. La carta que los seminaristas escriben a los Reyes es buena muestra de ello, ya que lo que piden es un regalo sencillo: unas zapatillas, un pijama, un estuche... Para mí son cosas relativamente fáciles de encontrar. Sin embargo, estos chicos necesitan algo mucho más importante que verdaderamente me cuesta conseguir. Por eso, pido insistentemente a muchos católicos que me ayuden con una beca mensual para sostener los estudios y la manutención de cada seminarista.

Le agradezco enormemente su generosidad y le aseguro que, de manera especial, le tendremos muy presente en nuestras oraciones ante el Niño.

P. Jesús María Delgado L.C. - Director Territorial. Congregación de los Legionarios de Cristo.

 

Por favor, si está en tu mano, esta Navidad incluye un regalo de 10 € al mes para estos jóvenes seminaristas de Salamanca.

 

 

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