Señor, aquí estoy para hacer tu voluntad

 

 

 

 

Señor, aquí estoy para hacer tu Voluntad 

Muy estimado Sr. Uribe:

Le escribo para presentarme y decirle lo mucho que necesito su ayuda para cumplir con mi nueva misión. Soy el padre José Carlos Zancajo y, después de 47 años de ausencia, Dios ha querido traerme de nuevo a mi querida España para ser el responsable del Movimiento Regnum Christi en nuestro país.

Hoy doy gracias a Dios por aquella larga etapa de estudio, apostolado y oración, sin la cual no habría podido afrontar los retos que Él me tenía preparados


Nací en el seno de una familia campesina en Castellanos de Zapardiel, un pueblecito de Ávila. De niño jamás podría haber imaginado que Dios se valdría de mí para llevar su Amor a lugares tan lejanos de mi hogar. Todo comenzó cuando, siendo apenas un adolescente, sentí que Él me llamaba a ser sacerdote. 

A pesar de la comprensible inquietud de mis padres, ingresé en el seminario de los Legionarios de Cristo en Ontaneda, para, posteriormente, continuar mi formación en los seminarios de Salamanca y de Roma. Sabía que solo en un ambiente propicio como aquel podría comprobar si realmente el sacerdocio era mi vocación.

 

Recuerdo aquellos años en el seminario como una etapa fresca, intensa, alegre; de mucha eucaristía, gran devoción a la Virgen, duro estudio y abundante amor a las almas. Mi formación, como la de todos los seminaristas de nuestra Congregación, fue intensiva. 

Quince años en los que me licencié en Filosofía, Teología y Letras. Puede parecer mucho, pero hoy, después de 41 años de vida sacerdotal, doy gracias a Dios por aquella larga etapa de estudio, apostolado y oración, sin la cual no habría podido afrontar los retos que Él me tenía preparados.

Desde mi ordenación sacerdotal he estado ligado a la educación, primero en México y después en Venezuela. Dios me puso en medio de jóvenes de todas las clases sociales como instrumento para que todos ellos conocieran a Jesucristo y descubrieran, así, el verdadero sentido de su vida.

 

La Providencia me tenía reservada otra hermosa sorpresa: llevar el Reino de Cristo a los más humildes

Desde mi llegada a Venezuela, donde he pasado los últimos 30 años, pude constatar las enormes desigualdades sociales y económicas de este país. Fue allí donde sentí que Dios me llamaba a actuar mediante obras concretas para ayudar a mis hermanos más desfavorecidos. En el Movimiento Regnum Christi teníamos un método que ya había funcionado: los colegios “Mano Amiga”; 28 centros educativos en comunidades marginadas dotados, además, de dispensario médico, formación para microempresas y otros servicios que, desde hace más de cincuenta años, tenemos en siete países.

Sentí que Dios me llamaba a actuar con obras concretas para ayudar a mis hermanos más desfavorecidos

En las afueras de Caracas encontré dos barriadas donde la situación de pobreza era especialmente crítica: sus miles de habitantes carecían de las condiciones mínimas para la superación personal y la dignidad humana. Comenzamos el proyecto sin ningún recurso. Pero con la ayuda de Dios y de la mano de la Virgen, obtuvimos el apoyo generoso de cientos de personas, empresas y fundaciones que hicieron posible la apertura de dos colegios Mano Amiga para 1500 estudiantes sin recursos de la zona.

 

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Ahora, con tanto camino recorrido, miro hacia atrás y me maravillo de la grandeza y los designios de la Providencia que, a pesar de mi pequeñez y mis limitaciones, ha querido contar conmigo para realizar su obra. Ha sido un «milagro cocinado a fuego lento», que empezó cuando escuché la voz de Dios que me invitaba a dejarlo todo, por amor a Él y a mis hermanos, para ingresar en el seminario.

En ese mismo seminario de Salamanca donde estudié hace casi 50 años, hoy se preparan un puñado de jóvenes que desean ser sacerdotes. Sé que Dios cuenta con estos seminaristas para que miles de personas descubran el verdadero sentido de la Vida al encontrarse con Jesucristo. 

Cuando estos jóvenes se ordenen sacerdotes, ejercerán su ministerio en alguno de los apostolados que nuestro Movimiento Regnum Christi tiene en 25 países: seminarios, colegios, universidades, pastoral familiar y juvenil, misiones, centros de promoción social para los más necesitados, medios de comunicación, etc. 

 

Un gran tesoro que cuidar

Ahora que he vuelto a mi tierra me conmueve saber que, igual que ocurría en mis tiempos, mi querido seminario de Salamanca sigue abierto gracias a las vocaciones que Dios pone en nuestras manos y a la generosa ayuda de muchas personas.

Como le decía al principio de esta carta, necesito su ayuda para poder cumplir con la nueva misión que el Señor me ha encargado. Ante todo, le pido que me encomiende mucho en sus oraciones, pues tengo la certeza de que solo de la mano de Dios podré continuar con el gran trabajo realizado por mis hermanos en España.

Y especialmente necesito que me ayude a cuidar, con sus oraciones y apoyo económico, las vocaciones de los jóvenes que hoy se están formando en nuestro seminario de Salamanca. Son el gran tesoro que Dios nos ha encomendado. 

Sé que son tiempos difíciles, pero aun así debo pedirle, si está dentro de sus posibilidades, que considere ayudar al seminario con una domiciliación mensual. Cualquier donativo adicional, por pequeño que sea, es muy importante para la promoción y mantenimiento de estas vocaciones.

Tengo la certeza de que Dios seguirá moviendo el corazón de muchas personas que continuarán rezando y ayudándonos económicamente, pues dice el Señor: «ni un solo vaso de agua fresca dado en mi Nombre quedará sin recompensa» (Mt. 10, 42).

Suyo en Jesucristo,

 

P. José Carlos Zancajo, L.C.

Director territorial del Movimiento Regnum Christi

P. D.: Permítame pedirle disculpas de antemano si, en algún momento, mis peticiones pudieran llegar a incomodarle. Le ruego que entienda que solo pidiendo donativos puedo promocionar y sostener estas vocaciones al sacerdocio.

  

 

 

 

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