Vivir como un cura

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Hay una expresión muy común en España: «vivir como un cura» que suele emplearse en un tono jocoso para hacer referencia a la supuesta vida acomodada del sacerdote. Quizá este dicho tenga sentido en algunas ocasiones, pero lo cierto es que mi experiencia me dice que la vida de un cura es, si bien plena y feliz, verdaderamente intensa.

Porque vivir como un cura supone entregar toda la vida: las 24 horas del día durante todos los días de nuestra vida. El «oficio» de cura, como muchos otros, es agotador, pero, cuando Dios llama, uno sabe que será en esa vida de entrega donde encontrará la felicidad.

Nuestra plenitud conlleva levantarnos muy temprano -durmiendo lo justo y necesario-, también los fines de semana; estar siempre disponibles para quien pida un sacramento, incluso en mitad de la noche; permanecer atentos para cuidar especialmente de quien más lo necesita... Vivir como un cura implica, también, realizar tareas que no siempre nos gustan, como la de ocuparnos de los arreglos y de la economía del «hogar», o la de vernos en la necesidad de pedir limosna para poder llevar a cabo nuestra labor pastoral.

Definitivamente, el sacerdocio no es un trabajo, sino una vocación, y muchos jóvenes de hoy en día responden a esta llamada dispuestos a una asumir una vida de renuncia y de entrega por amor a los demás. Así, cada año llegan a nuestro seminario de Salamanca nuevos jóvenes que lo han dejado todo para ser sacerdotes de Jesucristo.

Durante su largo periodo de formación y preparación, estos jóvenes seminaristas aprenden precisamente a entregar su vida rezando mucho, durmiendo poco, dedicando largas jornadas al estudio y trabajando duramente en las labores y el cuidado del seminario.

Pero también, a lo largo de este tiempo, van descubriendo que ahí fuera hay muchas personas que, además de rezar mucho por ellos, los sostienen económicamente con sus donativos. Sin duda, comprueban cómo Dios provee a través de estos bienhechores, y, agradecidos, ofrecen sus actividades diarias y rezan por ellos ante el Santísimo.

Le escribo, con la esperanza de que usted también sea una de estas personas comprometidas con las vocaciones. Por ello, le pido un donativo de 12 € al mes, con el que nos ayudará a sostener nuestro seminario de Salamanca, así como a promocionar las vocaciones sacerdotales entre las obras y los apostolados que tenemos en España.

En nombre de todos nuestros seminaristas, gracias.

Que Dios le bendiga,

P. Juan Carlos Zancajo, L.C.

Director Territorial del Regnum Christi en España

P. D.: Junto a esta carta encontrará un tríptico con más información del seminario de Salamanca así como las diversas formas en que puede ayudarnos. También le enviamos un sobre respuesta en el que, si lo desea, podrá hacernos llegar su donativo depositándolo en un buzón sin necesidad de sello.

 

 

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