Un puzle necesita todas sus piezas

Estimado usuario:

Cada día soy más consciente de que para que un seminarista llegue a ser sacerdote es fundamental que “todo encaje”.  Me atrevería incluso a decir que su vocación es algo así como un puzle en el que las piezas van encajando, una a una, hasta que completan la figura del sacerdote.

«Para que un seminarista llegue a ser sacerdote es fundamental que  todo encaje»

Porque primero Dios llama al sacerdocio a un joven y le da unos dones y unas cualidades para esta vocación. Después, llega el “sí” generoso como respuesta a esta llamada, y para el cual influye el entorno concreto en el que la vocación se ha fraguado. Por supuesto, es necesario un seminario en el que prepararse adecuadamente, y, finalmente, se precisa de una última pieza que lleva nuestro nombre. 

«Tanto usted como yo somos una de estas piezas»
Quizá le sorprenda que afirme que tanto usted como yo, somos una de estas piezas que Dios hace encajar misteriosamente en la vida de un seminarista. En la página siguiente verá por qué se lo digo:
 
 

Porque hasta ahora, los obispos y las familias de estos chicos –y me consta que con gran esfuerzo– a duras penas llegan a colaborar con el 10% de su manutención y formación.  El resto me corresponde a mí encontrarlo, y por eso me dirijo a usted con tanta insistencia.

«El resto me corresponde a mí encontrarlo y por eso me dirijo a usted con tanta insistencia»
 

Le pido que, por favor, no deje de ayudarnos a completar este puzle con su apadrinamiento de 10 € al mes.

 

Muchas gracias, de antemano, por ayudarme en esta difícil tarea de sostener a los seminaristas que Dios nos ha encomendado. Cuento también con sus oraciones.

 

Unidos en Cristo y en María, madre de la Iglesia, le saludo atentamente:

 

P. Oscar Turrión, L.C.

Rector del Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae.

 

 

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