¿Habrá quién reemplace a don Satur?

Querido usuario:

Hace poco visité mi pueblo, Castellanos de Zapardiel, en Ávila, y, al llegar, me enteré con tristeza de que don Satur, el párroco de nuestro pueblo, se acababa de jubilar a sus 83 años. 

Este buen sacerdote llevaba 53 años atendiendo a tres pueblos, incluyendo el nuestro, y, tras su marcha, cientos de fieles se han quedado sin su pastor.  

En seguida me pregunté: “¿Habrá cura para reemplazar a D. Satur?”. Porque la dura realidad es que, en España, fallecen muchos más curas de los que se ordenan. 

Y, sin embargo, ante esta difícil situación, sé que no debemos caer en la desesperanza, sino, más bien, preguntarnos: “¿Qué puedo hacer yo para que haya nuevas vocaciones?”. Tenemos que ponernos en marcha, porque la evangelización es responsabilidad de todos los discípulos de Jesucristo.

Es fundamental que todos los católicos, cada uno desde su lugar en la Iglesia, recemos y trabajemos intensamente para que Dios envíe obreros a esta mies que, hoy, es especialmente abundante. 

Hay esperanza. El Espíritu Santo está suscitando grupos parroquiales y movimientos en la Iglesia en los que nuestros jóvenes se están encontrando con el amor de Dios y, de nuevo, empiezan a surgir auténticas vocaciones al sacerdocio porque muchos de ellos comprenden que la salvación eterna es lo más importante.

Nuestro gran reto es que los jóvenes lleguen a descubrir el verdadero sentido de su vida: que han sido creados para conocer y amar a Dios y servir al prójimo.

Yo he podido comprobar la ilusión de los jóvenes que ya se están preparando para ser sacerdotes en nuestro seminario de Salamanca. Cada una de sus vocaciones es el mayor tesoro que Dios ha colocado en mis manos. Por eso, como superior del Movimiento en España, cuido sin descanso de este seminario para que pueda seguir formando a los sacerdotes que tanto necesita hoy la Iglesia. 

Es este compromiso el que me lleva a escribirle tantas veces pidiéndole su ayuda. Al inicio de esta carta, nos preguntábamos qué podemos hacer cada uno por las vocaciones. 

Pues bien, lo que le propongo es que se una a nuestro intenso trabajo de promoción y cuidado de las nuevas vocaciones y, por eso, le pido que, si está en su mano y puede hacerlo, nos ayude con una domiciliación de 12 € al mes. Este donativo periódico nos permitirá sostener el seminario de Salamanca y seguir promoviendo sin descanso las vocaciones. 

 

 

 

Por favor, no deje de orar por nosotros para que Dios nos siga guiando en esta labor, pues “si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores” (salmo 126). 

Muchas gracias y que Dios le bendiga:

P. José Carlos Zancajo, L.C.

 

 

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