Legionarios de Cristo

50 años después, mis superiores me envían de nuevo al seminario

 

Salamanca, 1 de diciembre de 2018

Le invito a que cierre por un momento los ojos y haga memoria recordando la casa de su niñez. Seguro que puede vi-sualizar cada rincón de ese hogar y le vienen a la memoria cientos de recuerdos felices. Pues así me siento yo ahora, al volver a la que fue mi casa tanto tiempo.
Con tan solo 17 años entré, nervioso e ilusionado, en este seminario de Salamanca. Comenzaba una nueva vida para llegar a ser sacerdote de Jesucristo.

Hoy, 50 años después, he sido nombrado rector de este seminario y regreso con los mismos sentimientos: ilusionado, porque veo que Dios sigue llamando cada día a nuevos jóvenes y ellos siguen respondiendo con valentía y generosidad; nervioso, porque ahora es a mí a quien corresponde velar por cada una de estas vocaciones y garantizar el sostenimiento de este gran centro de formación.

Pero tengo la certeza de que no estoy solo ante este enorme reto. Es cierto que sobre mis hombros recae la responsabilidad de ser rector, pero también tengo plena confianza, por experiencia, en que Dios enviará a muchas personas para que me ayuden.

Espero que usted pueda ser una de esas personas. En su mano está la oportunidad de colaborar con Jesucristo para que en el mundo siga habiendo sacerdotes que lleven a miles de personas la alegría de su Palabra y la gracia de sus sacramentos.

 

Porque es mucho, Dña. María del Perpetuo Socorro, lo que usted puede hacer para ayudar en esta obra de la Iglesia: por una parte, rezar intensamente por estas voca-ciones; y por otra, ayudarme con sus donativos al sostenimiento de este centro. ¿Qué mejor forma de colaborar con el plan de Dios que sosteniendo a los que Él ha elegido?

 

Concretamente, le pido que me ayude a sostener este seminario realizando un do-nativo de 12 € al mes. Su domiciliación nos dará la estabilidad económica que nos permita dedicarnos a lo verdaderamente importante.

Esta Navidad le invito a abrir su corazón con generosidad y ayudarnos a seguir formando sacerdotes para su Iglesia. Y Dios, que ve en lo secreto, le recompensará.

Me despido deseándole una feliz Navidad para usted y su familia,

P. José Félix Medina,
L.C. Rector del seminario de Salamanca

 

 

 

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