Tú puedes ayudar a una familia desempleada

1 KILO DE AYUDA

Tengo doce años y hay días en los que no puedo desayunar…

Me llamo Lucía y tengo tres hermanos más pequeños: Jaime, Andrés y Almudena. Siempre habíamos sido felices en casa. A veces nos peleábamos y luego hacíamos las paces, lo normal. No siempre teníamos todo lo que queríamos, aunque mi madre siempre nos decía que teníamos todo lo que necesitábamos.

Una tarde mi padre llegó de trabajar con una cara muy seria. Se encerró con mi madre en su habitación. Nosotros dejamos de jugar y les escuchamos hablar. También oímos a mi madre echarse a llorar. La última vez que ella había llorado fue cuando se murió el abuelo.
Entonces vinieron al salón y mi padre nos dijo: “Me han despedido”. Yo recordé la visita a su trabajo. Me gustó mucho su mesa, la silla que daba vueltas y, sobre todo, el ordenador gigante. Todos en la oficina habían sido muy simpáticos conmigo. No entendía nada…
Ahora cuando volvemos del colegio mis padres están siempre en casa y eso me gusta. Pero hay otras cosas que no me gustan. Hace mucho que mi madre no hace carne a la plancha para comer y también hace mucho que no hay bollos para desayunar. Hay días que nos vamos al cole sin desayunar porque no tenemos nada para comer.
Lo que menos me gusta de todo es que mis padres cada vez están más tristes. Además se gritan mucho y han dicho que se van a divorciar. Estoy muy asustada.
¿Por qué a mi familia? ¿Hemos hecho algo malo para que nos pase todo esto?

Estimado Juan:

A todos se nos encoge el corazón ante la angustia de unos padres que no pueden dar de comer a sus hijos; unos padres que contemplan impotentes cómo se acumulan las facturas sin pagar, y esperan el corte de la luz o el gas en cualquier momento; unos padres que temen perder hasta su propia casa.
La realidad es que en España hay más de un millón de hogares que, como el de Lucía, están viviendo una situación dramática por culpa de la lacra del paro.

Hoy, más que nunca, tenemos que ser solidarios con estas familias que están en el umbral de la pobreza. Con esta carta quiero invitarte a que nos movilicemos masivamente para ayudar a estos padres a recuperar la esperanza.

Te invito a que, con tan solo 3 € al mes, ayudes a que una familia desempleada en España pueda comer 3 veces al día.

Puede parecer que 3 € al mes no solucionarán el problema. Sin embargo, si todos los que reciben esta carta colaboran, lograremos mucho. Los 3 € al mes de muchas personas, unidos al dinero que conseguimos con las tarjetas de 1 KILO DE AYUDA en los supermercados, permitirán que sigamos ayudando a miles de familias que lo han perdido todo.

Además de proporcionarles comida, con tu ayuda también podremos acompañar a estas familias con orientación, formación y ayuda para encontrar un nuevo empleo.

Esta Navidad podemos alegrar la vida de todas estas familias desempleadas. Hagámoslo posible juntos.

Un saludo y MUCHAS GRACIAS por tu generosidad,

 

Pablo Aledo
Director de la Fundación Altius