La Gran Promesa

Legionarios de Cristo

La Gran Promesa
El 30 de mayo del 1919, exactamente hace 100 años, el rey Alfonso XIII consagraba España al Sagrado Corazón de Jesús.

Aquella mañana de 1919, todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas se congregaron en torno al monumento al Sagrado Corazón de Jesús, en el Cerro de los Ángeles. Alfonso XIII leyó la oración de consagración, en la que ofreció España a Jesucristo, lo reconoció como Rey y pidió su protección para toda la nación.

Lamentablemente, un siglo después no ha habido consenso entre nuestras autoridades para renovar formalmente esta consagración. Y, sin embargo, estará de acuerdo conmigo en que España está hoy especialmente necesitada de la protección del Sagrado Corazón.

Gran parte de nuestra sociedad se encuentra alejada de Jesucristo y son cada vez más las ofensas y burlas a nuestros símbolos y tradiciones. Pareciera que aquel solemne acto de consagración no ha servido para nada.

Pero nada más lejos de la realidad. Jesucristo, en 1733, reveló al beato Bernardo de Hoyos lo que hoy conocemos como la Gran Promesa: «Reinaré en España con más veneración que en otras partes». Esta promesa se completará cuando dejemos que Jesucristo reine en nuestro corazón.

Si nos consagramos a su Corazón y le ponemos en el centro de nuestra vida, podremos extender su reinado de amor a cada una de las personas que se cruzan en nuestro día a día. Así es como se cambia verdaderamente la sociedad.

Nuestra congregación tiene en el centro de su espiritualidad a Jesucristo y por eso profesamos una profunda devoción a su Sagrado Corazón. Y así se lo transmitimos a los jóvenes que hoy se forman en nuestros seminarios. Ellos serán los que el día de mañana trabajarán para que Cristo reine en el corazón de los todos los hombres. Sin duda, el futuro de España está en sus manos.

Para que esto sea una realidad, necesitan el apoyo de muchos bienhechores, que recen por su vocación y les ayuden económicamente. Hoy le pido que haga “suya” una de estas vocaciones, sosteniéndola con una domiciliación de 12 € al mes.

Con su ayuda, estos jóvenes contribuirán activamente a que Cristo reine en el corazón de todos los hombres. Juntos lograremos que Cristo reine verdaderamente en España.

Gracias de corazón por su ayuda.

Suyo en Jesucristo,

 

 

P. José Félix Medina,
L.C. Rector del seminario de Salamanca